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miércoles, 15 de junio de 2011

Mademoiselle K: el gusto por lo fino y lo bruto

Por Rolando Inostroza

Es una de las agrupaciones más destacadas de Francia. Poco difundida en Chile, pero con un arsenal de temas que pretenden enganchar con un golpe directo al público local. Es que la banda comandada por Katerine Gierak se presenta esta noche en el Centro Cultural Amanda, en lo que trasciende como una oportunidad única para los amantes del rock europeo. POTQ conversó con la líder de la banda, para precalentar una jornada de guitarras francoparlantes sin precedentes.

Katerine nos recibe en el living del Centro Cultural Amanda. Es una persona tranquila, más alta de lo esperado (tanto que debe encorvarse constantemente) y con una timidez que no se condice con la potencia de sus shows. Mientras habla, se entretiene con su chasquilla triangular, la cual mueve de un lado a otro, con esa típica seriedad del músico francés, que sabe a lo que viene, pero que aun así no conoce lo que le espera.

¿Qué piensas de este acercamiento con Latinoamérica? Bastante poco común para las bandas francesas…

Para poder acercarme a Latinoamérica creo que el idioma todavía es importante, quisiera cantar en español o en inglés, pero no siempre es adecuado para el tipo de música. Si nos piden venir, lo hacemos con mucho gusto. Rara vez rechazamos una proposición y ésta es una oportunidad genial. Estoy muy sorprendida de la respuesta que hemos tenido en diferentes países que no son francoparlantes. Estuvimos en China el 2006 y el 2009 en Nicaragua, Panamá, Honduras y El Salvador, nos fue bastante bien. Ahora, luego de Chile, partimos a Argentina si es que el volcán nos deja.

Aclaremos algo, ¿Mademoiselle K eres tú, los temas son totalmente tuyos?

Cuando todo empezó era sólo yo. Por eso lo de “Mademoiselle”. Además hubo varias canciones que, desde el primer disco, ya estaba escritas por mí, desde hace un par de años incluso. Que se diga “Mademoiselle” es importante, ya que suena en francés y nos da identidad, pues esa palabra es mundialmente conocida como tal. Soy la “señorita Katerine”. A pesar de todo, la banda completa forma parte de la composición y de los temas.

A pesar del nombre, Katerine reconoce que la banda ha ido evolucionando junto con ella. Desde el sonido súper rockero del debut “Ça Me Vexe” (2006) hasta el equilibrio logrado en su última entrega, “Jouer Dehors” (2011), la cuota de cuatro integrantes ha crecido a cinco, para “siempre aportar y no quitar, eso es lo que solemos hacer”. Muy al estilo Foo Fighters.

Este notable salto le es indiferente a la hora de sacar cuentas creativas. “Para mí, la evolución de un disco a otro no significa mucho, pues tengo gustos muy variados y he podido experimentar con varios estilos, en el disco y en mi vida. Me encantan los riffs potentes y los coros pop como Arcade Fire, bien armónicos y muy ricos en melodías, esos aportes se van mezclando para dar el toque final a los temas nuestros. Pero nunca me fijo una dirección”.

La experticia musical de esta mujer de 31 años es vasta. Desde la más tierna infancia, su madre la inscribió en diversos cursos de música. Al poco tiempo, empezó a tocar guitarra clásica, para luego pasar a la eléctrica. De 1999 a 2005 realizó estudios de musicología en la Sorbonne-París IV. Un camino que la tuvo meses después lanzando su notable álbum debut.

Cuando conoció el blues, siendo todavía pequeña, todo adquirió un color distinto para Gierak, así también a la hora de escuchar por primera vez el “OK Computer” de Radiohead. Disco que reconoce como influencia directa y como uno más de los sazonadores de su más reciente trabajo, “Jouer Dehors”.

“En nuestro último álbum jugamos mucho con las cuerdas, los violines y detalles que pueden combinarse con las guitarra bien brutas. El minimalismo está puesto allí, todo bien orgánico. Y si formara otro grupo, sería como instrumentista solamente, como baterista o bajista y en la completa soledad, pero nunca excluyendo un estilo, no me gusta”, comenta.

Finalmente, ¿conoces música chilena?

Para nada, si tienes discos que hacerme llegar a la hora del show sería genial (risas). Si alguien me quiere regalar alguno, que lo haga durante el concierto.

jueves, 19 de mayo de 2011

Adanowsky: "No soy mamón que se cree la gran estrella"

El carismático Adanowsky estuvo de paso por nuestro país, descansando, divirtiéndose y aprontándose para lo que vendrá en junio, donde actuará como plato de fondo para el ciclo “Fête de la Musique”. Nos habló de sus personajes, su pasado y presente en México. Un paso más adentro del alma de “Amador”, la cara sensible del multifacético artista.

Por Rolando Inostroza
Fotos: Javiera Tapia

Hace frío y Adán Jodorowsky, más conocido como Adanowsky, nos recibe en la casa de su querido amigo Cosmo Gonik. Nos hace entrar rápido y propone cerrar las ventanas para no congelarnos. Manteniendo la apariencia y compostura que uno esperaría al imaginar al rockero de antaño, el personaje existente en sus canciones se ablanda y baja a tierra. Tratando de encender la estufa de pared durante quince minutos, contorsionándose mientras presiona el mechero en una posición imposible, demuestra su gentileza y sencillez. Aunque suene cliché, no pasaríamos frío junto a Adanowsky.

“Tenía ganas de tomarme unas vacaciones, llego acá y me encuentro con una especie de manager, conciertos, la embajada de Francia me propone fechas en junio. Chile quiere que vuelva parece”, explica, con un tono “amexicanado”, que ahora suena a una mezcla del mundo mismo hablando.

¿En qué estado vuelve Adanowsky?

Si vuelvo quiero hacerlo de forma más grande que antes. Han pasado dos años y muchas cosas, empecé a vivir en México y en Los Angeles, hice mi nuevo disco, grabé videos, películas. Ahora es súper diferente a la primera vez que vine, cuando estaba empezando. Chile fue el primer país de Latinoamérica que visité.

¿Qué recuerdas de ese paso por Chile durante el 2008?

Recuerdo que llegué aquí y habían lanzado la canción “Estoy Mal” y se llenaron las salas, cantaban la canción y para mí era una sorpresa. Me impactó y por eso traduje todo mi disco “Étoile Éternelle” (2006) al español. Lo saqué en España, México, Argentina y me fue bien. Entonces, gracias Chile estoy haciendo todo esto.

Una de las fechas que más se recuerda es aquella del viernes 12 de diciembre del 2008. Lleno total en el desparecido local Kubix y Adanowsky junto a su banda Gush hacían explotar al público del lugar. Con una propuesta totalmente teatral y casi 2 horas y media de show que dieron que hablar.

“Con los músicos lo conversábamos: ‘¿te acuerdas de ese concierto en Cubix donde nos lanzamos en el público y las muchachas nos arrancaban los calzones?’ Estaban histéricas. Se volvían locas. Alucinante”, recuerda.

Se te esperó por mucho tiempo luego de eso ¿por qué no viniste antes?

Me dieron ganas de volver, pero nunca pude. Por presupuesto y porque mi disco no había salido acá. Además, me empezó a ir muy bien en México y me dijeron “si no vives en México, vas a echar a perder tu carrera, tienes que estar acá”. Me puse a vivir ahí, hice bien, es el centro de Latinoamérica para la música. También encontré un sello en Estados Unidos (Everloving), y ahora traduje el disco en inglés, lo estoy grabando y creo que en septiembre estará saliendo.

Te vas expandiendo como la espuma, ¿qué te motiva?

Antes quería sacar un disco, luego quería cantar en Francia, después España, luego Latinoamérica, ahora Estados Unidos. Esto está como creciendo y en realidad es la ambición. Es entusiasmo y ambición, el artista tiene que ser así. Lo que quiero yo es algo muy grande y no es que sea pretencioso. Tengo ganas de dar algo, por eso la ambición.

¿Has escuchado algo de música chilena últimamente?

No, pero en México conocí a Los Bunkers, simpatizamos, los vi y tocaron muy bien, mejor que algunas bandas mexicanas. Bandas chilenas no conozco mucho, pero me tocó conocer al vocalista de Los Prisioneros, a Jorge González. Fuimos a comer, es muy simpático.

¿Qué estás escuchando últimamente?

Estoy escuchando Betty Davis. Ella me encanta. Ando con harta música etíope y de Bollywood, en el avión escuché sólo cosas así. Mucho folk por estos días también. Dylan y Nick Drake. A ellos los escuché mucho cuando hice el último disco, también había salido el disco de los Fleet Foxes y estaba pegadísimo, para mí fue increíble verlos tocar en vivo.

¿Te has impregnado con algo de la música de Latinoamérica?

Al estar viajando tanto comencé a adquirir gustos más latinos. Antes, mi cultura musical era francesa o inglesa, y de pronto me encuentro con los Café Tacuba, con Jorge González, con los Molotov, me logro contactar con Calamaro y después Cerati me sigue en su Twitter. Ahí se me abrió el mercado latino, y eso hace dos años. Soy muy reciente en esto de la música de acá.



AUTOGRAFIAR TETAS


¿Piensas volver a Europa en algún momento?

Sólo España. Ucrania también se me abrió. Pero Francia no, allá se me rechazó y ahora me llaman mucho para que saque un disco allá, que toque, que vaya de gira. Ahora, como me fue bien en otros países, dicen: “quizás la cagamos”. Quieren ver antes que algo funciona y luego sacarle provecho. Siempre es así y es ridículo. Sufrí tanto en Francia que no quiero volver. No tengo ganas.

¿Cómo ha sido vivir en México?

Magnífico. Hace un año que vivo allá y hay una energía alucinante. Como es muy caótico y hay mucha pobreza, mucha riqueza, entonces la gente quiere hacer cosas y son muy activos, te abren las puertas. Algo así pasa con Chile. Volví y noté un gran cambio. La gente está mucho más activa y se abrió un poco al mundo. Se están haciendo proyectos, es interesante lo que está pasando. En la vida diaria, el trabajo, la música, todo en general.

¿Qué tal estuvo tu presentación en el Vive Latino allá? ¿Cómo fue la energía que recibiste?

Eran 20 mil personas y fue alucinante. Recuerdo que estaba en mi camerino, llamando a los dioses (cosa que acostumbro a hacer). Estaba llamando a cada dios, incorporando a cada santo y luego en el escenario me lancé, así de simple. El público de México es el mejor del mundo, se entregan de manera muy grande. Ahora que viví la fama, los fans, firmar tetas, firmar bragas, sillas de rueda y todo eso, te focalizas en otra cosa, ya que cumpliste con tu sueño de adolescente. Ahora es sólo el placer de crear. Disfruto mucho más escribir una canción que antes.

¿Qué necesita la escena musical chilena para tener la potencia de la mexicana?

Lo que pasa en México es que hay tanta gente que todavía se compran algunos discos. Yo llegué a estar Top 10 en ventas allá cuando salió “Amador”. Además ahora están utilizando un método en el que lanzan sencillo por sencillo cada mes, y a final de año lanzan una compilación, como en los años 60’. Es interesante, porque te concentras en hacer una buena canción.



A VECES HAY QUE SABER PERDER

¿Qué podemos esperar de los shows que vienen en junio?

Ahora mi show es Adanowsky & The Red Pants, una banda mexicana. Son un grupo alucinante, tan buenos como Gush, con quienes vine anteriormente. Ellos están en Francia, sacaron un disco allá y les va muy bien. Haré una gira por Chile, espero pasar por Valparaíso, Concepción y algo más. Luego, Argentina. Lo que sí está confirmado es el 17 de junio en Amanda, en la “Fête de la Musique”, junto a Gaëtan Roussel, Mademoiselle K y Féfé.

¿Tocarán temas de la época de “El Ídolo”?

Sí, a veces resucita.

¿Con el mismo espíritu?

Sí, el show es muy prendido. Hay algunas baladas, pero es súper rockero. De hecho agregué una guitarra más para que la gente no se quede dormida.

¿El aspecto teatral sigue siendo parte importante?

Muy importante. Más que antes. Voy hacia algo más grande. En el disco estoy muy en la íntima, pero en el escenario quiero divertirme.

¿Has estado trabajando en algún otro proyecto
paralelo?

Escribiendo una obra de teatro, unos cuentos y una película sobre la muerte de Amador. Estoy trabajando con el director francés Jan Kounen, el que hizo “Dobermann”. Él va a dirigir un documental ficticio y concierto, la estamos preparando como proyecto grande.

¿Has trabajado también de productor?

Sí, produje mi gira en el 2009 en Latinoamérica y España. Pero soy pésimo productor. ¿Cómo saqué mi disco en el mercado latino? Es que invertí, en realidad. Me decían: “nadie te conoce, no se van a llenar las salas”, yo dije: “no importa, si pierdo todo mi dinero qué más da, lo recuperaré un día”. Entonces pasó eso, perdí todo mi dinero, no gané nada. Los músicos ganaron más que yo e incluso hubo gente que no me pagó, no fueron honestos. Pero al final me sirvió, porque encontré disquera en cada país y, gracias a mi pérdida, hoy me reciben con los brazos abiertos en todos esos lugares, incluido Chile.



VIDA Y MUERTE DE UNO MISMO

La propuesta de Adanowsky tiene un contexto, una historia. Su primer personaje “El Ídolo”, es aquel que se escucha en sus dos primeros discos, “Étoile Éternelle” (2006) y “El Ídolo” (2008), un ardiente frontman que goza de la vida de cabaret y para el que todo es fiesta. Es en esta segunda etapa donde todo cambia, con el disco “Amador” (2010) sale a la luz la sensibilidad, el romanticismo. Pero todo tiene su precio, para que uno nazca, el otro debe perecer.

¿Por qué tenía que morir El Ídolo?

No me gusta quedarme en un personaje cada vez. Si me quedaba en El Ídolo la gente que se hubiese cansado y olvidado. Además, es un personaje, no puedo estar siempre en lo mismo.

¿Necesitas de personajes para poder hacer música?

Para este proyecto, sí. Es una trilogía, estoy en la segunda etapa y cada personaje en realidad es una parte mía que se está expresando. Utilizo eso para mostrar algo que hay en mí, es un arte terapéutico.

Pero ese cambio lo deriva algo ¿qué transforma a El Ídolo en Amador?

Desde un principio sabía que iba a matar a este personaje. Pero no sabía lo que venía después, sólo sabía que El Ídolo es como Jesucristo, sabía que iba a resucitar cada cierto tiempo (como en los shows). En ese período ya me encontraba componiendo las canciones actuales, sólo me faltaba el nombre.

¿Cuál es el motor que mueve tus actuales composiciones?

Ahora no te puedo decir que tipo de canciones estoy haciendo. Como es un secreto el próximo disco, no puedo decir nada. Para “Amador”, acababa de separarme de una muchacha, sentía que estaba en otra cosa. Ella era una mujer que bebía y se drogaba mucho. Mi madre bebía también, era alcohólica, tengo un hermano que se murió también. Era demasiado todo eso en mi vida. Ahora no fumo, no bebo, no me drogo. Tuve experiencias de todos tipos, pero decidí ya no más con todo eso. Es por eso que este disco trae una energía totalmente distinta, me puse a trabajar cosas en mí, a arreglar mi pasado. Este segundo disco habla de esa etapa de mi vida, de sanación.



LECCIONES DE VIDA

Existe un Adán antes de Adanowsky. Involucrado con el arte desde pequeño por su fructífera raíz familiar, a los 6 años ya tocaba piano, a los 14 se involucró con la guitarra, el bajo y la batería. Camino directo al punk, que lo llevó a integrar su primera banda, The Hellboys, donde ofició de bajista.

¿Cuánto hay en ti de ese bajista que tocó en The Hellboys en 1995?

Siempre lo recuerdo con mucha emoción. El cantante de la banda era mi gran amigo y se murió por culpa de la heroína, el 2005. Él y The Hellboys siempre están presentes. Soy muy rockero en lo que escucho y todo ese período fue una escuela para mí. Me enseñó a canalizar y a utilizar toda mi energía en el escenario. Era muy explosivo.

Una de las experiencias importantes para ti en esa época fue abrir para Joe Strummer, cuando tocaba en The Mescaleros ¿Qué tal estuvo eso?

Abrimos tres veces para ellos en París. Joe Strummer se acercó y nos felicitó mucho, ahí me dijo:“sabes, tienes que tener mucha ambición y nunca sueltes. El mundo está podrido y va a querer moldearte, no los escuches nunca, sigue tu camino. Aunque te vaya mal, sigue adelante”. Fue algo que me quedó en la cabeza, me marcó mucho.

Acá en Chile, las carencias son grandes para los músicos y los recursos son escasos, ¿qué consejo le darías a quienes están emprendiendo ese mismo camino del que hablaba Strummer?

Para mí fue exactamente igual. Nosotros cargábamos los amplificadores, pagábamos las grabaciones, compartíamos el dinero en una caja (el que ganábamos con las camisetas que vendíamos) para poder grabar otras canciones. Era muy difícil, las disqueras no nos querían por el tipo de música que tocábamos. Fueron nueve años totalmente underground. El último año solamente, por una moda rocanrol en París, comenzamos a tocar en un club y se llenaba de jóvenes de 15 años. Ellos vestidos muy al estilo mod de los 60’ y nosotros en piel de leopardo. Éramos como los padrinos, pero luego se murió el cantante y acabó todo. Aun así fue genial, hice muchos conciertos. Todos apretados en la furgoneta, tres en una cama, era así. Lo viví y todavía me siento como uno de ellos. No soy un mamón que se cree la gran estrella y que cree que es un gran músico. Si hay que cargar amplificador o cajas, lo hago y qué más da. No soy mamón.

sábado, 9 de abril de 2011

Prehistöricos: Ciclos Naturales

Desde el teatro a la música, el dúo Prehistöricos sale a la luz de forma inesperada. La Orquesta Ocúlta, su debut, es el tren que abordan sin saber de destinos, guiándose sólo a través de sus experiencias y sentimientos más profundos. Una ruta inesperada, que los tiene meditando ir mucho más allá en este viaje.

La historia de Prehistöricos es breve, reciente pero intensa. Un año completo de trabajo, de terapia musical, que sumió a Jessica Romo y Tomäs Preuss en un mar de letras tristes y agotadoras grabaciones. Momentos que sirvieron para dar forma a un álbum que nunca fue planeado.

“Cuando empezamos yo no sabía tocar ningún instrumento. Empecé bien al lote en el teclado, sacando armonías a pura oreja y así de a poco empezó a funcionar”, cuenta Jessica, quien declara haber sentido vergüenza de tocar con otros músicos en un principio, razón por la cual la mayoría de los temas quedaron a cargo del dúo, en la intimidad.

Prehistöricos nace de una unión natural. La especial relación de ambos, del día a día, el teatro y los viajes culminó reuniéndolos en torno a canciones que hablaban de sí mismos. Un camino que tiene a Tomäs a cargo de las voces y la guitarra, y a su compañera de andanzas en el teclado.

La sensibilidad existente en las melodías y letras de La Orquesta Ocúlta tiene sus raíces en ellos mismos y las experiencias que vivieron durante la formación del dúo y la grabación de las canciones, proceso que ocurrió de manera simultanea.

“Todo fue muy casero. En la noche, sólo por el gusto de grabar, hacíamos temas y los íbamos registrando, pero nunca pensamos en un disco. Luego llegó el momento de preguntarnos si las canciones tenían algo en común, y así fue, ahí recién pensamos en un álbum”, cuenta Tomäs, quien ya había tenido experiencias de grabación junto a Camila Moreno, en el proyecto denominado Caramelitus.

De esta forma, con diez temas listos, Prehistöricos decide cerrar un ciclo emocional y creativo a fines del 2010, antes de partir una vez más a su destino recurrente: España, lugar al que acuden por las tablas, pero que cada vez los tienta más a llevar su música.

“Terminado el disco lo subimos al Myspace y nos fuimos. Nos quisimos olvidar un rato de él, luego de tanto grabar quedamos agotados. Lo dejamos a la merced de qué pasaba y le dijimos a algunos amigos”, explica Preuss, quien no esperaba la actual recepción del álbum, sobretodo en México.

La carrera de Prehistöricos ha sido tan fugaz que tampoco les ha dado mucho tiempo de presentarse en vivo, salvo algunas ocasiones. “Es rico encontrar música que se disfruta desde esa intimidad, por eso mismo nos ha costado tocar en bares con mucho ruido”, explica Tomäs.

“Una vez tocamos en una fonda vegetariana demasiado divertida. Estábamos ahí y había mucha bulla, y llegó un momento en que todos se quedaron en silencio. Luego terminó la presentación y la gente tenía cara de acongojada, parece que les había llegado muy adentro la música”, agrega Jessica.

Es que los cortes de La Orquesta Ocúlta no pasan desapercibidos ante corazones frágiles. La proximidad de los temas se hace presente en cualquier oído, haciendo de la experiencia un dulce desliz por historias pasadas, llenas de dolor y desesperanza.

“Algo que primó al crear, y es algo que nosotros trabajamos en le teatro, es que fuese transversal, que lograra una cierta identificación con el que escuche”, comenta Tomäs. “Cuando tu creas un personaje en el teatro, investigas y armas todo un cuento, pero igual un cierto porcentaje de ese personaje es parte de ti, de lo que has vivido”, agrega Jessica.

Residuos de un tiempo que ellos describen como “súper emocional”, pero que hoy se dilata de forma positiva, mutando en nuevas composiciones.

“Estamos en una travesía loca, queremos grabar un EP antes de irnos a Europa otra vez. Tenemos varias ideas y no queremos que se nos arranquen.

Cuando estemos en España esperamos masterizarlo, y así tener el material nuevo para el primer semestre de este año”, comentan entusiastas.

Por Rolando Inostroza

Para conocer más y descargar "La Orquesta Ocúlta":

http://www.myspace.com/prehistoricos



'Como las Piedras' para La Vitrola

martes, 27 de julio de 2010

Abriendo Brechas: La expedición creativa de Rodrigo Jarque

Saltar desde el risco la experimentación musical, para luego caer en la más profunda introspección es sólo un capítulo más entre las aventuras creativas de Rodrigo Jarque. A sus 33 años, ha concebido el oficio de musicalizar historias, hacerlas propias y regalarlas al mundo. Como multifacético compositor y miembro de la banda Inverness, Rodrigo crece para ser, sin querer, uno de los personajes más nombrados de la escena emergente en Chile. Formando parte de un sector que quiere romper con las oligarquías radiales y mediáticas, para dejar que pasen ideas y los sonidos frescos de las nuevas generaciones. De esta cruzada sonora, además de algunos sueños varios, Jarque cuenta su cuento.

La voz de Rodrigo tiene dos discos en su historial, el primero sombrío y solitario, el segundo lleno de luz y compañía. Pareciera a veces que su línea musical y creativa va de la mano con los incidentes que trae la vida. Su historia parece evocar por sí misma imágenes y contrastes.

Sus primeros pasos los dio en Alemania, desde donde llegó a los 10 años. Con una instrucción musical coral y el entretenido oficio de contar historias a través de instrumentos. Este acercamiento artístico no resurgiría hasta los 14 años, donde cambió las historietas por la guitarra acústica. Instrumento con el cual pasó del odio al amor, dándose cuenta que no sólo se podía tocar la zarzuela de “El Cóndor Pasa”, sino también a los Rolling Stones y su legendario “Satisfaction”.

Ya fuera de toda vida escolar, Rodrigo se vio inmerso en los estudios de lengua y literatura inglesa en la Universidad Católica, donde su interés musical lo llevó a formar Zabala, una banda de rock experimental a la que hoy agradece mucho.

“Alcanzamos a lanzar un disco y me sirvió mucho, porque aprendí como sacar sonidos distintos con mi guitarra. No teníamos voz y era demasiado alternativo, por eso, lamentablemente no teníamos como encajar en el circuito de ese tiempo. Estuvimos 3 o 4 años así, luego todos los músicos se comenzaron a ir del país”, cuenta Rodrigo.

Luego de Zabala, Jarque comenzó a trabajar en la musicalización de obras de teatro, donde paralelamente, se empezó a gestar su primer trabajo solista, Monstruos Bajo La Cama (2005).

La Sombra

¿Cómo salieron los monstruos bajo la cama?

-En ese tiempo estaba haciendo música para una obra de teatro experimental, con actores ciegos. Luego me topé con el cineasta Matías Bize, y me contó que estaba haciendo una película, que era su primer trabajo: “En la cama”. Después me hizo llegar por escrito el argumento y con esa idea empecé a hacer música. Pero empezó a elaborarse mucho, y tenía estructuras tipo canción, con espíritu propio. Con todo este trabajo bien adelantado, me puse un día a hacerle letras, que al final no tenían nada que ver con la película. Entonces lo escuché y me di cuenta que podía ser un disco.

¿Qué pasó entonces?

-Llamé a Matías y le dije: “me bajo del proyecto, porque tengo un disco entre manos.” Luego empecé a trabajar en los arreglos, resultando un conjunto de canciones que terminaron siendo pasajes súper instrumentales y oscuras. Bien asfixiante.

¿Tenía que ver con el carácter cinematográfico de la música?

-Sí, pero es bien personal. O sea, pasó de ser un proyecto de música incidental a algo de introspección. Cuando chico escribía hartos cuentos y siempre estoy tratando de encontrar el balance. Trato que se cree un crossover con la música y las letras. En este caso, todo apuntó a ser oscuro.

¿Fue una época complicada?

-Estaba súper mal sentimentalmente. Sin trabajo y además me había ido de la casa de mis viejos. Tenía 25 años y vivía en un taller. Comía tallarines y me los calentaba en un anafre, al final se sobrecalentaban y no hervían, entonces terminaba comiendo una pasta. Fue terrible, y las letras eran así, eran bastantes espantosas. Fue un disco bien personal, con un proceso de grabación muy íntimo.

¿Sacaste cosas en limpio de todas formas?

-Aprendí un montón de cosas. Tenía sentimientos que había que vomitar. Para eso me ayudó el disco. Al final en la mezcla quise que apenas se escuchara la voz, que tuviese esa onda horrible. Pero igual hay gente que hoy lo escucha y lo encuentra bonito.

La Luz

¿Qué es lo que te hace más feliz a través de la música?

-Primero: lo que más me gusta es compartir con mis amigos de Inverness. Segundo: siempre me ha llamado mucho la atención y me interesa el proceso de la canción. De que, desde una idea súper básica, se genere algo con lo que la gente sienta algo. Cuando alguien me dice “oye escuché esta canción y la letra me toca muy fuerte”, con eso cobra todo sentido.

¿Y tocar en vivo?

-Es estar arriba del escenario comunicándote en otro lenguaje. Es bien inexplicable.

Hoy Rodrigo forma parte de Inverness. En un intento por realizar en vivo los sueños de su primer disco se unió a Ángelo Agurto en bajo, Washington Abrigo en guitarra y Rodrigo Soto en batería. Con ellos crea desde el 2007 y ya atesoran su primer trabajo, lanzado el año pasado bajo el nombre de “Illuminaciones”. Esto se suma a una nueva travesía de 12 canciones, que pretenden salir durante los próximos meses a la luz.

¿Cómo fue el proceso de tocar solo a integrarte con Inverness?

-Fue muy necesario. Pues con los años me he dado cuenta que necesito el feedback de otros músicos. Sirvo más dentro de una banda. En Inverness son músicos muy buenos y todos de distintas vertientes. Siento que soy mejor músico en contacto con otras personas.

¿Cómo se proyectan a futuro?

-Queremos que nuestro próximo disco suene increíble. Para así abrir espacios a través de la calidad y cumplir nuestro máximo sueño: crear un nuevo sonido de la música chilena. Tipos de canciones que nadie esté proponiendo en este momento, para así unirnos a gente que proyecte cosas parecidas.

¿Pretenden encausar un nuevo estilo?

-En realidad no, porque igual siempre las influencias están, de cosas ya hechas. Pero lo que queremos es abrir brechas, para que entren otros grupos, que suenen en las radios haciendo música que no sea convencional. O sea tampoco pensamos que es nuestra misión, puede que lo hagan otras bandas, pero queremos ser punta de lanza para que vengan otros sonidos.

La Verdad

¿Qué cosas te molestan de la escena nacional?

-Me cargan los conglomerados de las radios. Ellos te dicen lo que hay que escuchar. Escuchamos rancheras como 3 años en Chile, ahora es el reggaetón. También me molestan los músicos, quieren todo muy fácil y caen en actitudes de mal gusto. Hay poco compromiso con hacer música desde dentro del músico chileno. Se preocupan más por ver lo que se está escuchando ahora, por comprar los últimos instrumentos y el carrete. Pero hay poca propuesta.

¿Sientes que le falta ser más genuino al músico chileno?

-Son demasiado engrupidos los músicos chilenos, en general. Los saludas hoy y los encuentras después y no se dan ni vuelta. Humanamente es lamentable. Hay excepciones, pero falta más humildad.

¿Y los medios?

-Se manejan bien, pero yo sé que jamás un artista nuevo y bueno va a tener una portada de la Rolling Stone. A no ser que se genere el cambio, y ya no sea sólo Los Tres o Lucybell el foco de atención de los medios.

¿Tú quieres romper con eso?

-Es el sueño dorado.

¿Pero si te comenzaras a transformar en eso, en alguien tan famoso como Los Tres?

-Yo creo que hay que estar súper lúcido todo el rato. Por ejemplo con Inverness ahora vamos a salir en la banda sonora de la película “La Vida de los Peces”, y con eso va a llegar a mucha más gente. Yo no sé qué va a pasar con eso, pero tengo confianza en que no se va a banalizar.

Rolando Inostroza