miércoles, 25 de agosto de 2010

Maps & Atlases: tiempo al tiempo

Se conocieron el 2004, en la escuela de arte del Columbia College de Chicago. Varios años en los que Shiraz Dada (bajo), Chris Hainey (batería), Dave Davison (voces y guitarra), y Erin Elders (guitarra) han buscado el rumbo entre lo experimental, el math rock y actualmente un sonido más pop/folk. Influenciados por bandas como Don Caballero y Hella, grabaron un par de EP’s durantes sus primeros años, llegando a tener un split con The Antenora. Cortes que actualmente sólo figuran como rarezas. Es el 2006, con Tree, Swallows, Houses (2006, edición propia) y You and Me and the Mountain (2008, Sargent House) que se instalan definitivamente en la escena del rock matemático y el art rock, siendo aclamados por el virtuosismo de cada uno de sus miembros. No por nada han tocado en el SXSW y compartido escenario Foals, Ra Ra Riot, Minus the Bear, The Fall of Troy y Portugal. The Man. A pesar de todo, la guinda de la torta llegó recién este año, con el LP Perch Patchwork, bajo el sello Barsuk. Un disco que da cuenta de la cantidad de viajes sonoros y transformaciones que pueden cruzarse durante un par de años. El renovado sonido, un álbum digerible y la notable cantidad de estilos que confabulan en Maps & Atlases los hacen una banda a explorar. Para los oídos más inquietos.

Rolando Inostroza

Suena como: This Town Needs Guns, Giraffes? Giraffes!, Grizzly Bear

http://www.myspace.com/mapsandatlases

martes, 24 de agosto de 2010

Pulled Apart by Horses - Pulled Apart by Horses

(Transgressive, 2010)

El hype es perverso, sobretodo cuando estás frente a uno de los shows más agresivos e impactantes de la escena británica actual. El momento en que las posibilidades de ganarte el respeto con un disco parecen lejanas. Afortunadamente, no es el caso de estos cuatro descarriados de Leeds que, aliados con el sello Transgressive, fueron más malvados que las expectativas y hoy tienen en su registro uno de los debuts más viscerales del 2010. Lleno de la insolencia del post-hardcore y gruesos riffs en llamas (que nos recuerdan hasta al nü metal), Pulled Apart by Horses da la pelea con una interesantísima receta, que conserva toda la potencia presentada en vivo. 11 cortes que se lucen al pasar, en pocos segundos, por unos The Hives drogados con speed a un experimento de ficticios At The Drive-In nacidos en alguna parte de Inglaterra. Una patada en la cara de 35 minutos y en cámara lenta (con dientes volando y mucha sangre).



Rolando Inostroza

Korn - Korn III: Remember Who You Are


(Roadrunner, 2010)

Un álbum de Korn siempre es un suceso. Es en este autodenominado tercer capítulo cuando la banda parece hallar el punto exacto. Ése que reúne brutalidad, clase y maestría. Alejándose de la fallida premisa de volver a sus raíces, suenan como antes y mejor incluso. Es acá donde por primera vez da la impresión de que no hace falta la cabeza de Brian Welch, ni el beat de David Silveria (reemplazado magistralmente por Ray Luzier, quien se luce en la batería). De la misma forma, Jonathan Davis vuelve a escucharse atormentado y emotivo, con momentos llenos de ira y dolor. Es que el paso a Roadrunner parece haber refrescado a la banda, al igual que la vuelta de su viejo guía, el productor Ross Robinson. Un conjunto de situaciones que se materializan en un tremendo disco. Una voltereta que tiene de nuevo a Korn en el legendario lugar que se merece.



Rolando Inostroza

viernes, 20 de agosto de 2010

Bombay Bicycle Club - Flaws

(Island, 2010)

Ya estaba anunciado, con bombos y platillos, que el segundo disco de Bombay Bicycle Club sería totalmente acústico. Una apuesta notable y arriesgada, que terminó volcada a un genial despliegue de introspección, con el vocalista Jack Steadman tocando y grabando desde su propia pieza, acompañado a ratos por sus compañeros de banda. De esa forma se mueve esta historia, generada a partir de un popurrí de lados B, creaciones nuevas y covers, además de una re-edición de ‘Swansea’ con la compañía de Joanna Newsom.

Un disco que encontró toda la inspiración que necesitaba en Antholoy of American Folk Music, un compilado de country, folk y blues de los años 20’ y 30’, infusión musical que parece rebotar en todas las esquinas de Flaws. De la misma manera que las reminiscencias de Nick Drake en los punteos de Steadman, que nos dejan perplejos. Para ablandar al más duro de los estómagos.

Rolando Inostroza

Parlovr: bailes caóticos y pegajosos

Con un nombre que no suena como se lee (hay que reemplazar la V por una U) y varias temporadas dándole trabajo a los oídos curiosos, este trío de Montreal acumula sonidos y atención desde el invierno de 2006. La época en que el guitarrista y vocalista Louis David Jackson y el tecladista Alex Cooper comienzan a darle forma a un proyecto que se cierra por completo un año después, con el ingreso del baterista Jeremy MacCuish. De esta forma debutan, durante el 2008, con un álbum homónimo de producción independiente. Material que les abrió las puertas para grabar durante este año, con Dine Alone Records, un LP que también lleva el nombre del grupo. Un trabajo que da guiños de ser tan variado como la ciudad que acoge a esta agrupación. Lugar que parece perfecto para entusiastas de un pop descuidado, a ratos un post-punk amigable que no escatima en energías al ser bailable y erizado. Su sonido no ha dejado indiferente a su tierra natal ni a Nueva York, paso que los llevó más tarde a Europa, acompañados de los Arctic Monkeys y Franz Ferdinand. Con todas las piezas en su lugar, Parlovr debería estar llevando su caos melódico a espacios cada vez más grandes. Parece sólo cosa de tiempo.

Rolando Inostroza

Suena como: Wolf Parade, Vampire Weekend, Kaiser Chiefs

Young Rival: sucios y palpitantes


Hijos adoptivos de una fórmula que parece eterna, pero que en cada banda engendra un alma nueva. Sonido sucio y melódico, donde el rock británico de los ‘60 se presenta como su mayor arma de batalla. Así atacan los Young Rival, desde Hamilton, Ontario, en Canadá. Aron D’Alesio (voces y guitarra), Noah Fralick (batería y coros), John Smith (bajo y coros) llevan 3 años y algo más de carrera, tiempo en el cual pasaron de cuarteto a trío. En sus registros ya existen 6 EPs y un largaduración homónimo, editado por Sonic Unyon en abril pasado. Un disco que integra elementos del rock en estado puro, junto a pegadizos sonidos surf, al que suman un sentimentalismo arraigado en coros llenos de actitud, que tampoco dejan de lado influencias melancólicas y acústicas (como su declarada admiración por el material de Elliot Smith). Es así como han llegado a tener shows y tours con The Sadies, Born Ruffians, King Khan and the Shrines y Tokyo Police Club, habiendo recorrido parte importante de Estados Unidos. Además ya cuentan con un remix, hecho por los canadienses de Junior Boys, señal de la apertura a una escena Indie ecléctica que los acoge sin contemplaciones.

Rolando Inostroza

Suena como: Black Rebel Motorcycle Club, The Jesus and Mary Chain, Mando Diao



miércoles, 18 de agosto de 2010

Cobalt Cranes: fuzz casero

Pinturas de Los Angeles formuladas con distorsión, imágenes que hablan de sexo y drogas en un bar de mala muerte. Es la obra de Cobalt Cranes: cuatro cabezas con el solo fin de surfear sobre guitarras sucias, demostrando un garage punk generoso en interpretación. Un conjunto de sonidos que buscan captar la atención inmediata en trazos de menos de 3 minutos. Comenzando como un proyecto casero, aún en la escuela y con trabajos de medio tiempo, Kate (bajo y voz) y Tim (guitarra y voz) empezaron a grabar y crear, repletando cintas que luego se convirtieron en la cara visible de su futuro proyecto; cassettes que aún entregan en sus shows a modo de compilación bajo el sello Zap!. De esta forma, luego de un grueso de presentaciones en toda la costa oeste lograron grabar su primer EP, In Media Rez (Aticc, 2010), un trabajo que da muestras de ímpetu vivaz, casi festivo, materializado en el single, ‘Freak Out’, donde estos chicos parecen jugar con sus instrumentos. Conectemos la guitarra a la radio y hagamos rock and roll. Qué más da.

Rolando Inostroza

Suena como: The Vaselines, The Raveonettes, Sonic Youth
www.myspace.com/cobaltcranes


jueves, 29 de julio de 2010

Foals - Total Life Forever

(Transgressive, 2010)

Alejándose de la faceta del dance-punk, que los lanzó a la escena mundial con Antidotes del 2008, Foals regresan más pausados, prudentes y ejecutando una interesantísima mezcla, que -de la mano del productor Luke Smith- adquiere ribetes de sorpresa. Elementos retocados de un math rock que hoy no sólo invita a bailar, o contar los beats con habilidad sobrehumana; por el contrario, el quinteto de Oxford nos acerca a momentos pasivos y llenos de detalles instrumentales. Sin perder la energía, presentan una madurez abierta a experimentar con la mesura. Virtud reflejada en polos opuestos dentro de la misma placa, como la luminosa ‘Miami’ y la invernal ‘Spanish Sahara’, dos notables producciones. Total Life Forever refleja el talento de una banda que pretende más, entregando mejor calidad y una factura musical sólida.





Rolando Inostroza

martes, 27 de julio de 2010

Abriendo Brechas: La expedición creativa de Rodrigo Jarque

Saltar desde el risco la experimentación musical, para luego caer en la más profunda introspección es sólo un capítulo más entre las aventuras creativas de Rodrigo Jarque. A sus 33 años, ha concebido el oficio de musicalizar historias, hacerlas propias y regalarlas al mundo. Como multifacético compositor y miembro de la banda Inverness, Rodrigo crece para ser, sin querer, uno de los personajes más nombrados de la escena emergente en Chile. Formando parte de un sector que quiere romper con las oligarquías radiales y mediáticas, para dejar que pasen ideas y los sonidos frescos de las nuevas generaciones. De esta cruzada sonora, además de algunos sueños varios, Jarque cuenta su cuento.

La voz de Rodrigo tiene dos discos en su historial, el primero sombrío y solitario, el segundo lleno de luz y compañía. Pareciera a veces que su línea musical y creativa va de la mano con los incidentes que trae la vida. Su historia parece evocar por sí misma imágenes y contrastes.

Sus primeros pasos los dio en Alemania, desde donde llegó a los 10 años. Con una instrucción musical coral y el entretenido oficio de contar historias a través de instrumentos. Este acercamiento artístico no resurgiría hasta los 14 años, donde cambió las historietas por la guitarra acústica. Instrumento con el cual pasó del odio al amor, dándose cuenta que no sólo se podía tocar la zarzuela de “El Cóndor Pasa”, sino también a los Rolling Stones y su legendario “Satisfaction”.

Ya fuera de toda vida escolar, Rodrigo se vio inmerso en los estudios de lengua y literatura inglesa en la Universidad Católica, donde su interés musical lo llevó a formar Zabala, una banda de rock experimental a la que hoy agradece mucho.

“Alcanzamos a lanzar un disco y me sirvió mucho, porque aprendí como sacar sonidos distintos con mi guitarra. No teníamos voz y era demasiado alternativo, por eso, lamentablemente no teníamos como encajar en el circuito de ese tiempo. Estuvimos 3 o 4 años así, luego todos los músicos se comenzaron a ir del país”, cuenta Rodrigo.

Luego de Zabala, Jarque comenzó a trabajar en la musicalización de obras de teatro, donde paralelamente, se empezó a gestar su primer trabajo solista, Monstruos Bajo La Cama (2005).

La Sombra

¿Cómo salieron los monstruos bajo la cama?

-En ese tiempo estaba haciendo música para una obra de teatro experimental, con actores ciegos. Luego me topé con el cineasta Matías Bize, y me contó que estaba haciendo una película, que era su primer trabajo: “En la cama”. Después me hizo llegar por escrito el argumento y con esa idea empecé a hacer música. Pero empezó a elaborarse mucho, y tenía estructuras tipo canción, con espíritu propio. Con todo este trabajo bien adelantado, me puse un día a hacerle letras, que al final no tenían nada que ver con la película. Entonces lo escuché y me di cuenta que podía ser un disco.

¿Qué pasó entonces?

-Llamé a Matías y le dije: “me bajo del proyecto, porque tengo un disco entre manos.” Luego empecé a trabajar en los arreglos, resultando un conjunto de canciones que terminaron siendo pasajes súper instrumentales y oscuras. Bien asfixiante.

¿Tenía que ver con el carácter cinematográfico de la música?

-Sí, pero es bien personal. O sea, pasó de ser un proyecto de música incidental a algo de introspección. Cuando chico escribía hartos cuentos y siempre estoy tratando de encontrar el balance. Trato que se cree un crossover con la música y las letras. En este caso, todo apuntó a ser oscuro.

¿Fue una época complicada?

-Estaba súper mal sentimentalmente. Sin trabajo y además me había ido de la casa de mis viejos. Tenía 25 años y vivía en un taller. Comía tallarines y me los calentaba en un anafre, al final se sobrecalentaban y no hervían, entonces terminaba comiendo una pasta. Fue terrible, y las letras eran así, eran bastantes espantosas. Fue un disco bien personal, con un proceso de grabación muy íntimo.

¿Sacaste cosas en limpio de todas formas?

-Aprendí un montón de cosas. Tenía sentimientos que había que vomitar. Para eso me ayudó el disco. Al final en la mezcla quise que apenas se escuchara la voz, que tuviese esa onda horrible. Pero igual hay gente que hoy lo escucha y lo encuentra bonito.

La Luz

¿Qué es lo que te hace más feliz a través de la música?

-Primero: lo que más me gusta es compartir con mis amigos de Inverness. Segundo: siempre me ha llamado mucho la atención y me interesa el proceso de la canción. De que, desde una idea súper básica, se genere algo con lo que la gente sienta algo. Cuando alguien me dice “oye escuché esta canción y la letra me toca muy fuerte”, con eso cobra todo sentido.

¿Y tocar en vivo?

-Es estar arriba del escenario comunicándote en otro lenguaje. Es bien inexplicable.

Hoy Rodrigo forma parte de Inverness. En un intento por realizar en vivo los sueños de su primer disco se unió a Ángelo Agurto en bajo, Washington Abrigo en guitarra y Rodrigo Soto en batería. Con ellos crea desde el 2007 y ya atesoran su primer trabajo, lanzado el año pasado bajo el nombre de “Illuminaciones”. Esto se suma a una nueva travesía de 12 canciones, que pretenden salir durante los próximos meses a la luz.

¿Cómo fue el proceso de tocar solo a integrarte con Inverness?

-Fue muy necesario. Pues con los años me he dado cuenta que necesito el feedback de otros músicos. Sirvo más dentro de una banda. En Inverness son músicos muy buenos y todos de distintas vertientes. Siento que soy mejor músico en contacto con otras personas.

¿Cómo se proyectan a futuro?

-Queremos que nuestro próximo disco suene increíble. Para así abrir espacios a través de la calidad y cumplir nuestro máximo sueño: crear un nuevo sonido de la música chilena. Tipos de canciones que nadie esté proponiendo en este momento, para así unirnos a gente que proyecte cosas parecidas.

¿Pretenden encausar un nuevo estilo?

-En realidad no, porque igual siempre las influencias están, de cosas ya hechas. Pero lo que queremos es abrir brechas, para que entren otros grupos, que suenen en las radios haciendo música que no sea convencional. O sea tampoco pensamos que es nuestra misión, puede que lo hagan otras bandas, pero queremos ser punta de lanza para que vengan otros sonidos.

La Verdad

¿Qué cosas te molestan de la escena nacional?

-Me cargan los conglomerados de las radios. Ellos te dicen lo que hay que escuchar. Escuchamos rancheras como 3 años en Chile, ahora es el reggaetón. También me molestan los músicos, quieren todo muy fácil y caen en actitudes de mal gusto. Hay poco compromiso con hacer música desde dentro del músico chileno. Se preocupan más por ver lo que se está escuchando ahora, por comprar los últimos instrumentos y el carrete. Pero hay poca propuesta.

¿Sientes que le falta ser más genuino al músico chileno?

-Son demasiado engrupidos los músicos chilenos, en general. Los saludas hoy y los encuentras después y no se dan ni vuelta. Humanamente es lamentable. Hay excepciones, pero falta más humildad.

¿Y los medios?

-Se manejan bien, pero yo sé que jamás un artista nuevo y bueno va a tener una portada de la Rolling Stone. A no ser que se genere el cambio, y ya no sea sólo Los Tres o Lucybell el foco de atención de los medios.

¿Tú quieres romper con eso?

-Es el sueño dorado.

¿Pero si te comenzaras a transformar en eso, en alguien tan famoso como Los Tres?

-Yo creo que hay que estar súper lúcido todo el rato. Por ejemplo con Inverness ahora vamos a salir en la banda sonora de la película “La Vida de los Peces”, y con eso va a llegar a mucha más gente. Yo no sé qué va a pasar con eso, pero tengo confianza en que no se va a banalizar.

Rolando Inostroza

Escucha lo nuevo de Junip, la banda de José González

‘Always’ es el primer corte que presenta la banda de folk-rock del sueco José González, llamada Junip. El tema ya está en streaming desde el Myspace de la agrupación. Un apronte a lo que será el álbum denominado Fields, con fecha de salida para mediados de septiembre.

Por más de una década el cantautor ha intercalado su carrera junto a la de Junip. Con quienes ya lanzó su EP Rope and Summit (disponible gratis para quienes se registren en el Newsletter de la banda). Una buena noticia para los fans de José Gonzalez, que junto a sus 2 compañeros sigue por la senda de la buena música y el relajo sonoro.

Para escuchar el nuevo track ingresen acá.

Yukon Blonde: accidentes con la nostalgia

Canciones hechas en la parte trasera de una fría van y gustos musicales compartidos desde la infancia son parte de los ingredientes que han enlazado Jeff, Brandon, Adam y Graham. Desde el 2005, el cuarteto vivió su florecer como banda local en Vancouver. Prosperidad que, bajo el nombre de AlphaBaby y con 2 EPs en su historial, llegó sólo hasta el 2008. Todo cambió durante su gira canadiense: un accidente en la carretera, la salida de su tecladista, el inevitable paso al folk rock y un necesario cambio de nombre derivó en lo que hoy es Yukon Blonde. Con el EP Everything In Everyway, lanzado en 2009, el cuarteto dejó escuchar cómo los matices del rock armónico sesentero escapan de sus poros. Así lo reafirma su reciente LP homónimo, un álbum que los tiene girando por todos lados, desde el SXSW hasta una extensa tanda por Estados Unidos, al menos durante los próximos seis meses. Declarados fans de Tears for Fears y Rolling Stones, su trabajo termina siendo la suma de sus influencias, donde rescatar sonidos y melodías nostálgicas se convierte en una tarea llena de incidentes con la modernidad. Tarea difícil, pero al menos estos cuatro canadienses ya se lo han propuesto.

Rolando Inostroza

Suena como: The Fleet Foxes, Local Natives, Dr. Dog

Palisandro: de vuelta a lo simple

El trío catalán formado por Álex, Oscar y Sem juega con lo básico. Sin mayores pretensiones se describen a sí mismos como “la unión de tres órganos musicales”, frase que vislumbra lo armónico de su sonido. Una sinergia que termina mezclando elementos del post-hardcore y el math rock en su faceta más visceral. Explotando el lado más analógico de una guitarra sólida, sobre bases robustas de bajo y batería, Palisandro apuesta por estructuras poco convencionales y serpenteantes, pero a la vez escuetas, dando espacio a lo que ellos llaman “la búsqueda de la belleza por medio de la simplicidad”. Pesquisa que encuentra su camino con temáticas como la naturaleza, descubrimientos personales y enredos mentales, donde la voz es un cuentagotas, a veces en castellano, a veces en catalán. Sin mayores registros ni discos editados, estos chicos forman parte del sello Repetidor, con base en Cataluña, donde también figuran nombres como Dúo Cobra y Alado Sincera. Una nueva apuesta, un camino que comienza a gestarse, para seguirle el paso y ver cómo florece, como si de un nuevo árbol se tratara.

Rolando Inostroza

Suena como: Fugazi, Faraquet, Lïsabo

www.myspace.com/palisandro

http://www.facebook.com/pages/Repetidor/44996819858?v=wall

miércoles, 21 de abril de 2010

Nick Drake - Pink Moon

(Island, 1972)

La introspectiva técnica vocal e instrumental del fallecido co

mpositor británico Nick Drake pone en evidencia, a través de Pink Moon, la más pura experiencia de tristeza y espacios vacíos. Quedando plasmada para siempre en este tercer y último disco, grabado en sólo dos sesiones nocturnas durante un otoño londinense de 1971 y que darán forma, unos años más tarde, a una ya aceptada e imprescindible obra musical.

La sencillez para emocionar del influyente Nick deja de lado las pretensiones musicales, y a tres años de su muerte nos deja sentirlo como un amigo, íntimo y cercano. Con sólo una guitarra acústica, su voz tenue y un piano en el primer track, Nicholas Rodney (su verdadero nombre) se las arregla para ensamblar bellas melodías, que al final del camino, visto todo el paisaje recorrido, parecen ser un solo cuadro. Dando cuenta de lo fructífero que puede resultar la catarsis creativa conocida en el mundo real como depresión.


Una de las características más notables del disco y su factura técnica es una particular vibración de cuerdas y diapasón, dándole un aire lo-fi entrañable, cercano a una fogata invernal en la soledad más completa. Temas como “Pink Moon”, y la bella “Place to Be” abren para nosotros un cálido camino a reencontrarse con la felicidad perdida. Así también los matices rítmicos que explotan temas como “Know”, “Road” y “Ride” no exceden, sino más bien redondean el disco, siendo esta última pieza una de esas que queda en los oídos por culpa de su traviesa combinación de guitarra y voz.

Finalmente, sin duda alguna, la mayor muestra del juego simpleza/emotividad se la lleva “Horn”, que por medio de un punteo de humildad extrema, parece decirnos cosas que sólo Nick supo ese par de noches, en la oscuridad del estudio. Ejemplo de la delicadeza en la conexión de cada tema, y esta frágil y triste aventura. Para hacerla propia por media hora y volver a sonreír.


Rolando Inostroza

domingo, 18 de abril de 2010

Baroness - Blue Record


(Relapse, 2009)

Al primer ingreso auditivo, Blue Record funciona como una máquina de riffs crudos, gruñidos y variaciones instrumentales de alto calibre. Durante sus 44 minutos es posible percibir una profundidad sonora notable, que sofoca mediante bajos y guitarras afinadas dos tonos más abajo, donde se saca provecho desde el cristalino arpegio hasta un fuzz descarado.

El cuarteto oriundo de Savannah, Georgia, irrumpe con una fórmula que da espacios a la calma y a la sensación de desolación completa, creando una experiencia gratificante que no necesita de mucha paciencia, es sólo un “dejarse llevar”. La energía existente en cada tema de este segundo LP lleva a un nivel heroico cada pasaje de brutalidad y delicadeza, que necesitan ser repetidos una y otra vez.

Toda esta carga de metal progresivo, de estructura compleja y cambios de ritmo constante nos recuerda a los notables Mastodon, con quienes han compartido escenario más de una vez. También encontramos mucho de Gojira, The Ocean e Isis en su sonido. Siendo estos últimos parte del Australian Soundwave Festival, donde Baroness desplegó todo su arsenal este año.

En Blue Record existe ese juego divertido de volver a escuchar cada track, para encontrar los detalles que se nos pasaron la última vez. Tiene la brutalidad y texturas precisas para hacerlo una masa compacta de rayos, truenos y mareas. Así lo demuestran temas como “The Sweetest Curse”, “Jake Leg” o "A Horse Called Golgotha", que parecen arder y consumirse a voluntad propia, con una batería implacable a la hora de poner orden en la casa. En el otro extremo existen las pausas, los relevos de energía que generan la sensación de amplitud y siglos de duración. Siglos que parecen batallas épicas. "Steel That Sleeps the Eye" y "Ogeechee Hymnal" son ejemplos de esto.

Toda esta fusión de elementos tienen cierto crédito en la labor del productor John Congleton (The Roots, Explosions in the Sky, Black Mountain, The Polyphonic Spree) quien nos cuenta que la densidad también puede ser amigable. El trabajo anterior de Congleton con sonidos más cercanos a la línea del rock ambiental, instrumental y el indie (recientemente trabajó con St. Vincent en su disco Actor, bastante valorado por los medios especializados) revela cómo se logra esa conexión con Blue Record en base a una dieta de silencios, estruendos y meticulosos arreglos.

Dato Rosa (ni tan rosa): al igual que en su anterior long play, llamado Red Album, el arte del disco, está a cargo de su vocalista, guitarrista y pianista John Dyer Baizley. Un tipo que lleva varios trabajos para camisetas de bandas como Kylesa, Pig Destroyer, Darkest Hour, The Famine, Daughters, Skeletonwitch, Vitamin X, Flight of the Conchords, entre otros. También realiza un trabajo de arte para la revista mensual Guitar World.

http://www.myspace.com/yourbaroness

Rolando Inostroza