sábado, 5 de marzo de 2011

J Mascis - Several Shades of Why

(Sub Pop, 2011)

Cada artista tiene su color, su forma; una especie de imaginario que se revela a través de sus obras y que es único para los sentidos de quien absorbe. Si tuviésemos que describir a J Mascis en esos términos (tal como alguien que lee el aura) sería una difusa mezcla de tonos, como la cabeza de un adolescente dispuesto a vomitar los pensamientos que lo remecen. Algo complejo y que ha sido intransigente para el músico, una pincelada de genialidad de sello propio acompañando todos sus proyectos.

¿Por qué destacar esto? Es quizás Several Shades of Why su trabajo más distante al mundo de Dinosaur Jr., lugar donde su voz declara una fragilidad ante el mundo, que contrarresta a pulso con su guitarra y vendavales de distorsión.

Esta vez existe un notable canje, hay rasgueos húmedos y limpios, no existe una lucha contra el desamor, la soledad o el hastío, más bien son asumidos, pero la esencia es la misma. Los difusos tonos de Mascis siguen allí, rechazando pretensiones radiales y dando a entender que el álbum es suyo, pero no por eso todo tiene que cambiar.

Es en el entretiempo que el álbum se hace grande, cuando los 41 minutos y 12 segundos pasaron y los delicados punteos de ‘Is It Done’ o ‘Several Shades of Why’ quedan girando en el aire, esperando a ser revividos. Quizás así mismo fue confeccionado este paquete de 10 canciones. En una pieza de hotel, en medio de una gira, donde a veces es más fácil encontrar la inspiración para temas que le importan al tórax propio. Una clase magistral de cómo conservar la pureza, no importando los formatos o las condiciones.

Rolando Inostroza

lunes, 20 de diciembre de 2010

Oceansize - Self-Preserved While The Bodies Float Up


(Superball Music, 2010)

Oceansize es de esas bandas que esconden un talento gigantesco. El sexteto británico a veces resulta mezquino, pues los derroches de rock progresivo parecieran extenderse ad infinitum cuando se trata de ellos. Parte de esto se apreció en su anterior EP, Home and Minor (2009, Superball), que distaba mucho del poderío de sus entregas anteriores. Hoy, con Self Preserved While The Bodies Float Up se bañan en furia e himnos otra vez. Los cambios de ritmo constantes, las distorsiones y riffs -que parecen sacados de un cuadro cubista- dan cuenta de su excelencia. Pocos logran hacer de un álbum un continente a explorar infatigablemente. Pasajes de post-rock, círculos espaciales y composiciones hechas para musicalizar escenas en cámara lenta. Así suenan ‘Oscar Acceptance Speech’ y la excelente ‘Silent/Transparent’. Oceansize se entrega, al fin, con todos sus colores.


Rolando Inostroza

Royal Baths: agujas en un pajar

Royal Baths no la han tenido fácil. Primero, por un forzado cambio de nombre de The Baths (para no ser confundidos con otra banda de igual denominación) y segundo, por el hogar de este proyecto: San Francisco. Una ciudad donde el garage rock reina, las bandas crecen como maleza y la esperanza de que el público local se fije en un grupo con baja publicidad, es mínima. A pesar de esto, con tracks de cuatro a seis minutos, letargo y beats precisos, este dúo ha sabido ganarse un lugar. Las claras influencias de The Velvet Undergound y Spacemen 3 y la oscura, personal y esotérica temática de sus canciones ha calado de a poco en los alrededores. Su debut Litanies, lanzado este año bajo el sello Woodsist, expresa que Jeremy Cox y Jigmae Baer van saliendo del crepúsculo del anonimato, pero sin dejar de oírse sombríos.


Rolando Inostroza

Suena como: The Velvet Underground, Crocodiles, Deerhunter

www.myspace.com/baths

Dead Confederate: dime con quién andas…

La historia de Dead Confederate emerge desde la escuela, con shows locales el 2006 en Athens, Georgia. Las cinco partes que conforman la banda hacen uso y abuso de un rock & roll impúdico, con influencias claras que van desde el grunge hasta el sonido clásico de los ‘70. Cuentan con dos largaduración, (Wrecking Ball de 2008 y el reciente Sugar) y dos epés (Dead Confederate de 2008 y Dirty Ammo al año siguiente), todos bajo el sello The Artist Organization. Registros que demuestran, a través de psicodelia y distorsión, que las giras con Meat Puppets y Dinosaur Jr. han calado fuerte en su arte. Esta conexión también puede observarse en su último trabajo, donde comparten el tema ‘Giving It All Away’ con J Mascis, líder de Dinosaur Jr. Sonido fresco, pero con la crudeza y oscuridad de hace 20 años.


Rolando Inostroza

Suena como: The Whigs, Film School, Nirvana

www.myspace.com/deadconfederate


Everything Everything - Man Alive


(Geffen, 2010)

El debut de Everything Everything suena fresco y perspicaz, así de simple. En la misma senda de bandas como Foals, Yeasayer y Minus The Bear, el cuarteto de Manchester se luce con sonidos accesibles, pero jamás básicos. Con estructuras y ritmos que ponen de cabeza cualquier pentagrama, Man Alive es una clase magistral de cómo hacer pop sin etiquetas. El espíritu del funk se cobija en un bajo lleno de matices, mientras la expresiva voz de Jonathan Higgs frasea y falsetea en una constante caja de Pandora musical. Eludir categorizaciones pareciera ser el objetivo, ponerle la tarea difícil a quien escucha, pero -a la vez- hacerlo reventar en bailes auditivos. De esta forma funciona ‘My KZ Ur BF’, tema que abre el disco. Su confianza rebosante sorprende en el contexto de un estreno. Es el camino que toma ‘Schoolin’, como si fuese juego de niños. Pop frontal, no convencional y hecho con clase. ¿Qué más se puede pedir?

Rolando Inostroza




Frankie Rose and The Outs - Frankie Rose and The Outs


(Sumberland, 2010)

Creativa compulsiva, Frankie Rose ha dejado su huella en Vivian Girls, Dum Dum Girls y Crystal Stilts. Saltando de banda en banda su nombre se ha repetido, mientras el éxito ha acompañado a los proyectos, otorgándole la categoría de supuesta Reina Midas tras sus aportes como baterista o bajista. Fantasía o no, lo que ahora nos trae junto a su propio grupo de chicas (The Outs), es literalmente dream pop y lo-fi encantador, lleno de pasajes sucios y sedosos. Acá la finura del reverb y el delay se mezcla con armonías vocales femeninas y el garage, homenajeando a ratos a las bandas de chicas de los ‘60. ‘Candy’ y ‘That’s What People Told Me’ rescatan lo más festivo del disco, mientras que ‘Hollow Life’ funciona como el arma perfecta para caer en brazos de Morfeo. Con misturas de ese tipo, Rose deja una sensación húmeda y sucia a la vez. Placentero por decir lo menos.


Rolando Inostroza

www.myspace.com/saintoftherose

Dinosaur Pile-Up - Growing Pains


(Friends vs. Records, 2010)

Despertar de golpe arriba de un montón de riffs, ésa es la actual consigna de Dinosaur Pile-Up. Con su primer LP bajo el brazo, dan cuenta de un gusto por los acordes de quinta, una agresiva distorsión y la intención de recordarnos por qué atesoramos con tantas ganas los primeros discos de Foo Fighters. El trío explota la potencia de un rock que resulta familiar por donde se le mire, pero que sigue siendo fresco cuando se quiere sudar y cantar algunos coros enérgicos. A pesar de toda esta primera impresión, Growing Pains figura como un previsible paso del excelente The Greatest EP in the Universe (2009), no logrando la misma sacudida final, pues las avasalladoras guitarras y trozos de algunos temas logran volverse un poco repetitivos en su estructura. Sin embargo, cuando las ganas están, discos como estos te llevan a practicar air guitar de forma inconciente.

Rolando Inostroza

Crocodiles - Sleep Forever


(Fat Possum, 2010)

“La muerte es parte de la vida”, ésa es la premisa de cajón cuando llega el momento. Son varias las formas de canalizar tamaña realidad para un ser humano, muchas; entre ellas la música y la religión. Dichosos como Crocodiles optan por la primera, dedicando un álbum completo al sueño eterno. Devotos de un shoegaze escabroso, con esta segunda entrega se alejan de la tensión que otorga el ruido, para hacer un trueque con el groove y líneas melódicas identificables. Sleep Forever trae una visible madurez, ya no hay que indagar entre los zumbidos, sólo dejarse llevar y flotar. Parte del plan maestro lo integra James Ford (Simian Mobile Disco), quien a cargo de las perillas abre una vía electrónica, punto cardinal del sonido actual del dúo. Lejos de morir, Charles Rowell y Brandon Welchez suben un peldaño y se quedan con nosotros por mucho tiempo más.

Rolando Inostroza


sábado, 2 de octubre de 2010

Autolux - Transit Transit

(2010, TBD)

Han pasado seis años desde el debut de Autolux con Future Perfect. Largo tiempo y costumbre ya en el trío de Los Ángeles (su primer álbum tardó dos inviernos en salir a la luz). De esta forma, con anticipos desde el 2008, materializados en el single ‘Audience No. 2’ mantuvieron el nombre de la banda en medio del letargo. Pero el tiempo pasa y nadie escapa de él. Transit Transit nos trae un sonido muy diferente, más cargado hacia la electrónica minimalista, que en un cruce mínimo con el shoegazing de costumbre da por resultado cortes llenos de aire entre sus poros, como si faltaran elementos para prender la flama. También ponen a prueba la paciencia de quien espera las guitarras de ‘Subzero Fun’ o ‘Blanket’, temas que nos traían a la memoria las raíces provenientes de los desaparecidos Failure. De eso ya no queda mucho, el experimento y la búsqueda de fineza extrema parece haberse comido a los genios.

Rolando Inostroza

www.myspace.com/autolux

O. Children - O. Children


(2010, Deadly People)

El primer trabajo del cuarteto londinense (que antes llevó el polémico nombre de Bono Must Die) se mueve entre la elegancia de un pop gótico, ritmos simples y frialdad. Un añadido a guitarras atmosféricas, que recuerdan al subterráneo sonido del Primary Colours de The Horrors o al Alice & June de los franceses Indochine. Post-punk y new wave, sumados a la profunda voz de Tobi O’Kandi, que a ratos parece invocar a un Ian Curtis con esteroides. Un tono vocal intenso y que da sello y marca al álbum. 10 trozos de emotividad, expresados en melodías pop oscuras a través de las memorias auditivas del underground europeo de principios de los ‘80. De esta forma debutan, con bastantes elogios y muchos argumentos. Cortes pegadizos como ‘Dead Disco Dancer’ y ‘Ruins’ son muestra de ello. Para bailar en la oscuridad, bajo la decadencia de nuestros días.

Rolando Inostroza

www.myspace.com/ochildren

Tweak Bird - Tweak Bird

(2010, Souterrain Transmissions)

Este par de hermanos de Illinois deja las cosas en claro: el stoner tiene giros, matices y más colores de los que pueden apreciarse bajo la masa de distorsión que comúnmente escuchamos. Es que Tweak Bird combina el jazz y el metal con un voltaje pesado y armonioso. En este primer homónimo (tercer trabajo de su carrera) producido por el dúo Deaf Nephews (Dale Crover de Melvins y Toshi Kasai de Altamont), sostienen su epopeya en base a guitarras barítono y voces con falsetes que incitan a la psicodelia. Momentos que recuerdan a Led Zeppelin o Black Sabbath, pero esta vez juguetones, inocentes y casi escolares. A través de riffs macizos y estructuras pop que pueden darse el lujo de incluir vientos y efectos coloridos, Caleb y Ashton nos recuerdan que la fórmula de Death From Above 1979 y Lightning Bolt sí da resultados. Un encuentro entre el amistoso ruido y la lisergia de antaño, con prometedores resultados.


Rolando Inostroza

www.myspace.com/tweakbird

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Adanowsky - Amador

(EMI, 2010)

Tipos como Adanowsky no sobran precisamente. Mutantes románticos y apasionados, camaleones de la prosa y la actitud como los de antaño parecen emerger desde el espíritu de este hombre, quien luego de ser una “estrella eterna” y un “ídolo” hoy se convierte en “Amador”, personaje que da nombre al disco. Un giro en 360 grados, impulsado por Rob, tecladista de Phoenix y Noah Georgeson, guitarrista y productor de Devendra Banhart, Little Joy y Adam Green. Amador deja atrás el humor de cabaret y da paso a las baladas. Parte de una escena teatral que parece ser la caída y final de todo astro, en la soledad, buscando la compañía. Líricas directas y llenas de melancolía que hablan en español, francés e inglés, donde el premio mayor se lo lleva ‘Déjame Llorar’, exquisita y triste hasta la última nota del piano. Un notable cierre para la trilogía del multifacético Adán.

Rolando Inostroza

www.myspace.com/adanowsky

sábado, 18 de septiembre de 2010

Fol Chen: puzzle mutante

El proyecto dirigido por Samuel Bing, guitarrista de Liars, tiene mucho de incógnito y de esquizofrénico: pop electrónico y sintetizado, experimentos con instrumentos orgánicos y digitales. Un trabajo radicado en Los Ángeles, armado con una tropa de personajes que van y vienen. Como si de un puzzle se tratara. El anonimato también es parte importante del concepto de esta banda, cuyos integrantes ocultan sus rostros en cada sesión fotográfica, apelando a la importancia de la música por sobre quienes la ejecutan. Con esta convicción -y enmascarados- se presentaron en la última edición del SXSW, con excelente recibimiento. En su historial figuran dos álbumes oficiales, firmados por Asthmatic Kitty, la disquera co-fundada por Sufjan Stevens: Part I: John Shade, Your Fortune’s Made (2009) y Part II: The New December (2010). Ambos apuestan por la sencillez y la capacidad de crear canciones pop plásticas, con capas de voces y una inquietante mezcla de sonidos que no dan tregua a un beat que muta tema tras tema. Base y argumento suficiente para no quejarse. Diversión garantizada.

Rolando Inostroza

Suena como: Lo-Fi-Fnk, Neon Indian, Architecture in Helsinki

Cotton Jones: cálidos emigrantes

El sonido de Cotton Jones habla de transición: del paso de una forma, de un estado mental, estilo o lugar a otro. Canciones que se convierten en portales hacia el pasado y ventanas a un incierto futuro. Luego de desaparecer Page Frace, Michael Nau abrió una nueva etapa y -con la compañía de Whitney McGraw- elaboró un sensible proyecto. Tras varios EPs desde el 2007, bajo el nombre de The Cotton Jones Basket Ride, logran oficializar junto al sello Suicide Squeeze (Minus The Bear, The Coathangers, The Unicorns, Modest Mouse). Llevan dos elepés en esta nueva casa, Paranoid Cocoon (2009) y Tall Hours in the Glowstream (2010). Es, precisamente, este último trabajo el que habla de partir hacia emociones nuevas. Una ruta que ambos cruzaron desde el centro de Cumberland, en Maryland, dejando fantasmas atrás, como el viejo ruido mundano. Un éxodo que los llevó hasta Georgia para componer. A través de sus temas, evocan recuerdos de su antiguo pueblo, lugar donde, según ellos mismos, “las fábricas y los pájaros cantan las mismas canciones”. Una pequeña caricia de lo-fi y folk sincero, lleno de reverb y espacios para pensar y dejar que las mañanas se levanten junto a bellos rasgueos de guitarra.

Rolando Inostroza

Suena como: Page France, The Broadway Hush, Papercuts

www.myspace.com/thecottonjonesbasketride

domingo, 12 de septiembre de 2010

Triángulo de Amor Bizarro: beatificando el ruido

Definitivamente este ha sido un gran año para los gallegos de Triángulo de Amor Bizarro. Tal como el nombre de su elogiada placa Año Santo (2010, Mushroom Pillow), coincidencia o no, este fin de década cierra y abre un ciclo a enormes expectativas para ellos, como si hubiesen sido bendecidos. Es la “fortuna” del trabajo duro, en nombre de una agrupación que renueva sonidos clásicos de Jesus and Mary Chain y My Bloody Valentine, pero elevando los decibeles a un punk fuzzeado lleno de energía y fineza verbal. Con palabras surrealistas y sonidos erizantes han enriquecido la escena del rock independiente ibérico, llevando su éxito hasta varios rincones del planeta.

Sus invitaciones previas fueron Triángulo de Amor Bizarro y El hombre del siglo V (ambas del 2007 y bajo el sello Mushroom Pillow). La banda centró sus primeros temas en un sonido sencillo pero encantador, mezclando shoegaze y hardcore de forma muy natural, con sabor a banda local, pero con reflejos de diamante en bruto. Estas placas significaron el flechazo para su sello, quienes además tienen a Polock y Delorean entre sus filas.

Primero fueron un trío y ahora son cuarteto, el añadido de la guitarra de Óscar Vilariño forma parte importante del sonido actual del grupo, que a través de esta opción no escatima en noise melódico, con guitarras que se alternan de forma genial en vivo. Parte de esto los ha relajado, pues en sus primeras grabaciones, a pesar de haber utilizado 2 guitarras, su line up siempre fue trío (Isabel Cea en el bajo y la voz, Rodrigo Caamaño en guitarra y voz y Julián Ulpiano en la batería), obligando a una forzada interpretación de las cuerdas. Es ahora con Año Santo que la puesta en escena brilla mucho más, al hacer uso de la comodidad sonora que entregan las 2 guitarras. A esto se suma la solidez del bajo, que rebosa en personalidad en cada tema.

Año Santo expresa un sofocante acuerdo entre la melodía y el ruido. Llevado a una altísima expresión entre sensibilidad y crudeza, ya sea en la voz de Isabel o la de Rodrigo. Ambos personajes se refieren a temas cotidianos, con gran delicadeza al tratarlos de forma extraña e insolente. La base rítmica guitarreada, con acompañamientos de samplers y hasta con una Nintendo DS en vivo, conducen de forma magnífica los 28 minutos de excitante zumbido.

“Básicamente lo que hacemos es sablear las estructuras de Stereolab añadiéndoles un poco de sangre de mono”, detalla la banda sobre su propia música. Extraño y hermoso a la vez. De alma empírica y corazón, la excelente propuesta de Triángulo de Amor Bizarro no se sujeta a mayores discusiones o descripciones. Basta sólo poner el pie en el acelerador de distorsión y sumergirse en uno de los mejores discos del año.


http://www.myspace.com/trianguloamorbizarro

Rolando Inostroza